Ariela Peralta

(foto: inddhh.gub.uy)
La Dr. Ariela Peralta es Presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) y Defensoría del Pueblo de Uruguay. Tiene una licenciatura en Derecho de la Universidad de la República (UDELAR) y un LLM en Estudios Legales Internacionales de la American University en Washington. Además de su trabajo en la INDDHH, ha publicado varios libros y artículos y ha enseñado en reuniones y seminarios a nivel nacional e internacional. La Dra. Peralta ha participado como instructora del AIPR en un seminario nacional en Uruguay realizado en 2015 y en el curso sobre prevención que se llevó a cabo conjuntamente con la Universidad Externado de Colombia en 2016.

¿Cuáles son las razones que le han llevado a trabajar en el campo de la prevención del genocidio y atrocidades masivas?

Ingresé a la Facultad de Derechos y Ciencias Sociales de la Universidad de la República Oriental del Uruguay mientras mi país sufría la opresión de la dictadura militar que tuvo lugar entre 1973 y 1985. Al momento de la recuperación democrática la mayoría de las organizaciones sociales y sindicatos habían sido destruidos, fragmentados o debilitados por las fuerzas militares que gobernaban Uruguay, a la vez que era el país con más alto número porcentual de presos políticos. Desde entonces comprendí lo que significa la magnitud de crímenes tales como la tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial, entre otros. Además de la discriminación por motivos ideológicos y la censura.

Una de las lecciones más importantes que brinda la historia es que los crímenes atroces, entre ellos el genocidio, no son eventos individuales, sino procesos que requieren planificación. Empiezan con imperceptibles actos de discriminación a través de los cuales comenzamos a creer y convencernos de que nuestra identidad es superior, distinta o más valiosa que la de otros/as a los que consideramos diferentes; que otros/as no merecen gozar de los mismos derechos que nosotros y que algo habrán hecho para merecer un destino cruel o para no ser parte, en pie de igualdad, de la sociedad en la que vivimos. Este proceso que comienza con actos de discriminación que se justifican, va escalando y gestando una idea de “los otros”, “los distintos” “los que no hacen falta” “los enemigos” y después solo necesita de jerarquía, liderazgos y reproductores de ese convencimiento. Por eso es necesario trabajar contra la discriminación y por lo tanto, por la prevención del genocidio como medida de salvaguarda para contribuir a un mundo más justo.

¿Cuál cree que son las acciones y políticas más eficaces a largo plazo en la prevención de atrocidades masivas?

Generar un curso de acción con un fuerte compromiso estatal que pueda traducirse en un programa estratégico de actividades de largo plazo con un enfoque integral, multidimensional e interdisciplinario cuyo objetivo sea, entre varios, prevenir efectivamente la apología al odio racial o religioso, prevenir la violencia, erradicar la discriminación expresada en “discriminación estructural o sistémica” que da cuenta de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra uno o varios grupos determinados; cambiar las conceptualizaciones y códigos mentales, las actitudes públicas tanto de líderes políticos, como de referentes en otras áreas de la vida pública.

En otro nivel, una vez que se generan situaciones de conflicto, hacer uso de mecanismos de alerta tempranas, con estrategias y herramientas diplomáticas, legales, de mediación, visitas in loco, cooperación técnica, incentivos económicos, asistencia financiera, cooperación militar y en otra escala usar medidas coercitivas tales como sanciones económicas, repudio internacional, retiro o expulsión de espacios multilaterales, denuncia ante cortes internacionales, zonas de exclusión, etc.

¿Qué consejo le darías a un nuevo oficial del gobierno que está ingresando al campo de la prevención del genocidio?

Le diría que para la prevención del genocidio debe empezar por comprender que la convivencia en la diversidad solo puede lograrse con alianzas estratégicas y esfuerzo mancomunado entre contrapartes, manteniendo el diálogo participativo e inclusivo entre las organizaciones sociales, la institucionalidad de derechos humanos, el sistema político, el sistema de justicia, la academia, expertos/as y organismos internacionales, defensores sociales y víctimas, entre otros.

La importancia de diseñar acciones, medidas y dispositivos para prevenir y combatir la discriminación implica también la identificación de ámbitos y prácticas discriminatorias y de obstáculos para la igualdad de oportunidades, la previsión de mecanismos de denuncia y acción para las víctimas y la creación de las condiciones para concretar la igualdad de oportunidades. Estas acciones, medidas y dispositivos requieren un análisis contextualizado de ámbitos tales como el acceso al empleo, a la educación, a espacios públicos, a la prestación de servicios de salud, el acceso a la justicia y los recursos suficientes para hacerlas efectivas.

¿Qué es lo que le hace sentir más orgullosa de su trabajo con la Red Latinoamericana para la Prevención del Genocidio y Atrocidades Masivas?

Estoy convencida que la RED es una alianza maravillosa, que nos hace tomar conciencia del verdadero significado de las atrocidades masivas, desde su punto de gestación hasta donde debemos reforzar las políticas de prevención. El nivel de los y las instructores/as en términos de conocimiento, experiencia práctica y la mirada multidimensional del problema, es una herramienta poderosa que nos permite reproducir lo aprendido y aplicarlo en nuestra misión y en el campo de responsabilidades personales e institucionales cotidianas.

¿Quién o qué le inspira o motiva en su trabajo?

El valor de la democracia, la firme convicción de trabajar por la igualdad de oportunidades, la celebración de la diversidad y el respeto a la dignidad humana en pie de igualdad. Los ejemplos de vida de otras personas son una fuente de inspiración y aprendizaje permanente.